Inversión del sujeto pasivo del IVA: lo que necesitas saber
Un aspecto clave del impuesto sobre el valor añadido (IVA) es determinar quién es el sujeto pasivo, es decir, quién debe ingresar el impuesto a la agencia tributaria. La regla general es que los proveedores deben repercutir el IVA en cada venta y luego ingresar ese importe a la administración, pero esta regla tiene algunas excepciones. En este artículo te explicamos el mecanismo de inversión del sujeto pasivo, una de las más destacadas.
El mecanismo de inversión del sujeto pasivo del IVA
Cómo funciona el IVA normalmente
Empecemos con un repaso rápido al funcionamiento habitual del IVA.
El IVA es un impuesto indirecto sobre el consumo. Esto significa que solo los consumidores finales están sujetos al IVA, pero no lo pagan directamente a la agencia tributaria. En su lugar, los vendedores deben añadir el IVA al precio de venta y luego transferir ese importe a la administración.
Sin embargo, no todas las ventas se destinan a consumidores finales (B2C). Las operaciones entre empresas (B2B) también incluyen IVA por regla general, pero ambas partes podrán deducirlo posteriormente. Solo los consumidores finales no pueden deducir este impuesto y, por tanto, acaban asumiendo su coste.
Lógicamente, las empresas tienden a vender productos o servicios a un precio superior al que han pagado por ellos o por sus componentes. Como resultado, el IVA total que las empresas repercuten en sus ventas (IVA repercutido) suele ser mayor que el IVA que han soportado en sus gastos (IVA soportado). En el momento de presentar la declaración del IVA, las empresas solo deberán a la agencia tributaria la diferencia neta entre el IVA repercutido y el soportado.
Así funciona el IVA habitualmente, pero, como hemos mencionado, existen numerosas excepciones, entre ellas el mecanismo de inversión del sujeto pasivo.
El IVA con inversión del sujeto pasivo
En las operaciones a las que se aplica el mecanismo de inversión del sujeto pasivo, la responsabilidad de declarar e ingresar el IVA se traslada del proveedor al cliente. (De ahí el nombre de inversión del sujeto pasivo.) En consecuencia, el proveedor no añadirá IVA al precio de venta, sino que será el cliente quien deba ingresarlo en su declaración del IVA.
La siguiente imagen compara una venta típica con una venta a la que se aplica la inversión del sujeto pasivo.
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Como puedes ver, el resultado neto es el mismo en ambos escenarios. El proveedor se queda con 100 € de la venta y la agencia tributaria recibirá la diferencia entre el IVA devengado en la venta (IVA repercutido) y el IVA deducible en la compra (IVA soportado).
Si, por ejemplo, el cliente no tuviera derecho a deducir el IVA soportado, la agencia tributaria recibiría 19 € tanto en el escenario uno como en el escenario dos.
Cuándo aplicar la inversión del sujeto pasivo
La Directiva del IVA de la UE distingue entre dos categorías de mecanismos de inversión del sujeto pasivo: las operaciones intracomunitarias —es decir, de un país de la UE a otro país de la UE—, en las que los Estados miembros deben designar al comprador como deudor del IVA, y las operaciones nacionales, en las que los Estados miembros pueden optar por hacerlo.
Entregas intracomunitarias
Cuando una empresa de la UE compra bienes a otra empresa de un país distinto de la UE, la obligación de pagar el IVA por esa compra se invierte del vendedor al comprador.
En el caso de la adquisición de servicios procedentes de otro país de la UE, determinar si el responsable del IVA es el proveedor o el comprador depende de dónde se localice la prestación de esos servicios. La regla general es que el lugar de prestación es el del establecimiento del comprador y, en este caso, debe aplicarse el mecanismo de inversión del sujeto pasivo.
Algunas excepciones a esta regla son el transporte, los fletamentos, los servicios relacionados con bienes inmuebles y las entradas a eventos, donde el lugar de prestación es aquel en el que se realiza el servicio y no procede la inversión del sujeto pasivo.
Operaciones nacionales
Así, mientras que la UE impone la inversión del sujeto pasivo en las importaciones y las entregas intracomunitarias, permite a los Estados miembros definir sus propias normas, dentro de ciertos límites, para las operaciones nacionales.
Hay dos tipos principales de operaciones en las que algunos Estados miembros han impuesto la inversión del sujeto pasivo.
Por tanto, siempre es buena idea consultar la legislación sobre IVA de los países en los que operes.
Operaciones triangulares
Cuando se producen dos transmisiones consecutivas de bienes entre exactamente tres empresas con NIF-IVA en tres Estados miembros distintos, estamos ante un tipo específico de operación de IVA llamado «operación triangular».
Por ejemplo, la empresa A vende bienes a la empresa B, que a su vez los vende a la empresa C, pero los bienes se envían directamente de A a C. Este tipo de operaciones generaba enormes cargas administrativas tanto para los contribuyentes como para las agencias tributarias. Por ello, existe la siguiente medida de simplificación para evitarlo:
Como puedes ver, los bienes se entregan dos veces y, en ambos casos, se aplica el mecanismo de inversión del sujeto pasivo.
Es importante señalar que las reglas para aplicar la operación triangular son muy estrictas. Por ejemplo, si intervienen más de tres empresas, ya no se considera operación triangular y alguna de las empresas implicadas podría tener que darse de alta a efectos del IVA en otro Estado miembro.
Cómo aplicar el mecanismo de inversión del sujeto pasivo
Una vez determinado que procede aplicar el mecanismo de inversión del sujeto pasivo, debes seguir varios pasos importantes para hacerlo correctamente. Veamos el proceso desde dos perspectivas: la del vendedor y la del comprador.
Desde el punto de vista del vendedor
Como vendedor, el paso más importante al aplicar la inversión del sujeto pasivo es asegurarte de que estás operando con una empresa legítima registrada a efectos del IVA. Para ello, debes solicitar el NIF-IVA del comprador y comprobar que es válido.
Puedes verificar los NIF-IVA de empresas con sede en la UE a través de la herramienta VIES. Para empresas establecidas fuera de la UE, debes utilizar los equivalentes nacionales o regionales.
Si la verificación es correcta, puedes emitir una factura al comprador en la que figuren tanto el NIF-IVA del comprador como el del vendedor. La factura no incluirá importe de IVA y debe indicar que se aplica la inversión del sujeto pasivo. La mayoría de las empresas utilizan referencias legales completas como «Entrega intracomunitaria exenta — Artículo 138 (1) de la Directiva 2006/112/CE», aunque basta con una mención sencilla como «inversión del sujeto pasivo».
Los tribunales europeos sostienen que el fondo prima sobre la forma. Así que, aunque tienes que hacer referencia al mecanismo de inversión del sujeto pasivo en la factura, la forma exacta de hacerlo es menos crítica. En la práctica, se recomienda incluir el motivo de la inversión del sujeto pasivo (por ejemplo, operación triangular) en la factura, para evitar dudas por parte de las agencias tributarias locales.
Tendrás que incluir el valor neto de la venta en la siguiente declaración del IVA, pero no el importe del IVA. Ten en cuenta que, como vendedor, eres responsable del importe íntegro del IVA si el NIF-IVA del comprador no es válido; por eso es importante verificarlo.
Desde el punto de vista del comprador
Primero deberás comunicar tu NIF-IVA al vendedor para que pueda aplicar la inversión del sujeto pasivo con seguridad.
Después deberás recibir una factura correcta, en la que figuren tanto el NIF-IVA del vendedor como el tuyo, los importes correctos y la mención a la inversión del sujeto pasivo.
En tu siguiente declaración del IVA, tendrás que declarar tanto la compra como la venta del proveedor, indicando los importes de IVA (que no figuran en la factura). No hacerlo conlleva sanciones, aunque en la mayoría de los casos la agencia tributaria no haya dejado de ingresar nada.
La diferencia entre operaciones a tipo cero, exentas e inversión del sujeto pasivo
Hay varios motivos por los que una factura puede no incluir IVA. La inversión del sujeto pasivo es uno de ellos, pero otro motivo puede ser que la operación esté exenta de IVA o tenga un tipo del 0 % (operaciones a tipo cero). Las operaciones a tipo cero están sujetas al IVA, pero a un tipo del 0 %, mientras que las exentas no están sujetas al IVA en absoluto.
Otra forma de verlo es desde la perspectiva de la Directiva del IVA de la UE. La UE define ciertas entregas como exentas de IVA, como las relacionadas con educación, sanidad o servicios financieros. Para las entregas sujetas al IVA, la UE define tres categorías de tipos de IVA: tipo general, tipo reducido y tipo especial. El cero por ciento es un tipo especial, permitido solo en algunos países.
Esta diferencia sutil tiene varias implicaciones. Por ejemplo, no puedes deducir el IVA soportado asociado a ventas exentas, pero sí puedes hacerlo en ventas a tipo cero. También significa que, si tus ventas están exentas de IVA, puede que no sea necesario darte de alta a efectos del IVA y que tampoco estés obligado a emitir facturas por tus ventas.
Fuera de la UE
En este artículo nos hemos centrado en la normativa de la UE, pero conviene señalar que muchos países fuera de la UE tienen sus propias versiones del mecanismo de inversión del sujeto pasivo. Algunos países, como Suiza, se han alineado con la UE en la mayoría de las cuestiones del IVA y siguen las mismas reglas; otros, como Australia, Japón y la India, aplican la inversión del sujeto pasivo en determinadas situaciones, pero con reglas diferentes a las de la UE.
Por último, está la situación particular del Reino Unido tras el Brexit, donde hay que distinguir entre Irlanda del Norte, que sigue aplicando las normas del IVA de la UE, y el resto del Reino Unido, que no.
Como siempre, es importante analizar las reglas locales del IVA al entrar en un nuevo mercado.